En diciembre, las organizaciones con las que trabajamos hacen dos cosas a la vez: cerrar informes y preguntarse si el año sirvió para algo más que sobrevivir. Una directora nos decía hace unas semanas que su equipo había aprendido a usar tres herramientas nuevas en 2025, que la página de Instagram tenía el doble de seguidores y que, aun así, seguía decidiendo a qué municipios ir el año que viene «por intuición, como siempre». Sentía que había avanzado mucho y, al mismo tiempo, que no había avanzado en lo que importaba.
Esa sensación tiene respaldo en los datos del sector. Propel y 60 Decibels publicaron en 2024 el Perfil Digital del Sector Social LatAm, con 831 organizaciones de Colombia, México, Perú y Chile, y en 2025 el informe de Madurez Digital, con 344 organizaciones de 19 países. Son los dos estudios más amplios que conocemos sobre digitalización de organizaciones sociales en la región, y el segundo incluye una comparación explícita con el primero. Este es nuestro balance a partir de ambos.
Lo que mejoró
La comunicación digital dio el salto más grande. Según la comparación que hace el propio informe de 2025, la dimensión de canales y estilos de comunicación pasó de un 32 % en 2024 a un 67 % en 2025: 35 puntos más. La personalización de la comunicación subió de 26 % a 37 %. Y el promedio de madurez digital del sector pasó de 25 % a 44 %, una mejora de 19 puntos que el informe presenta como su cuarto hallazgo: el sector avanza.
Esto coincide con lo que vemos en campo. En 2025, muchas organizaciones dejaron de comunicarse solo por publicaciones en redes y empezaron a responder, a segmentar mensajes y a usar varios canales con cierto orden.
También hay un cambio en la distribución por niveles. En 2024, el 50 % de las organizaciones estaba en nivel principiante, el 34 % en intermedio y el 16 % en avanzado. En 2025, el 39 % está en principiante, el 49 % en intermedio y el 12 % en avanzado. Más organizaciones subieron al nivel intermedio. Volveremos sobre por qué esa comparación hay que leerla con cuidado.
Para Colombia, el informe de 2025 (con 84 organizaciones del país en la muestra comparable) ubica un 37 % en principiante, 48 % en intermedio y 15 % en avanzado, y la sitúa como el segundo país con mayor madurez digital después de Chile.
Lo que no mejoró
El uso de datos para tomar decisiones es la dimensión que menos se movió: de 17 % a 27 %, diez puntos, el avance más bajo de las tres dimensiones comparadas. El informe de 2025 lo dice sin rodeos: la mayor brecha sigue estando en la toma de decisiones basada en datos.
Lo llamativo es que esto ocurre siendo la prioridad declarada. En 2024, el 68 % de las organizaciones señalaba el uso de datos para decisiones como su máxima prioridad, mientras solo el 21 % usaba herramientas de manejo de datos. Un año después, la prioridad sigue siendo la misma y la práctica apenas cambió. Es la brecha de la directora del principio: muchas herramientas nuevas, la misma intuición al decidir.
El segundo dato que no mejora es la ejecución. El informe de 2025 lo resume en su segundo hallazgo: la brecha no es de convicción, es de ejecución. El 76 % de las organizaciones dice que fomenta el uso de herramientas digitales, pero solo el 6 % tiene todos sus procesos digitalizados e integrados; el 60 % las usa solo en algunos procesos.
Y aparece una dimensión nueva, la inteligencia artificial, que entra directamente como la más débil de las seis que mide el informe, con una puntuación media de 0,97 sobre 3. El 60 % de las organizaciones usa IA para tareas simples (redactar, resumir), el 11 % automatiza procesos con ella, el 5 % desarrolla herramientas propias y el 24 % no la usa o todavía evalúa cómo hacerlo. Es decir: la mayoría ya la toca, casi nadie la ha integrado en su forma de trabajar.
Las dos cosas que haríamos en 2026
Si tuviéramos que elegir dos cosas para una organización pequeña el año que viene, serían estas.
La primera: cerrar la brecha de datos en un solo proceso. No un sistema de información para toda la organización, sino un proceso (la atención a participantes, el seguimiento de un programa) donde el dato se recoja con estructura, se mire cada mes y sirva para una decisión concreta. El informe de 2025 lo recomienda con otras palabras: comenzar en procesos clave y escalar después. Un ejemplo: una fundación de 15 personas que trabaja primera infancia en Cartagena decidió en 2025 que su único proceso con datos sería el seguimiento nutricional. Un formulario, un tablero, una reunión mensual. A final de año era el único programa sobre el que podían responder cualquier pregunta del financiador con una cifra, y el modelo lo van a replicar en 2026 en el programa de familias. En /blog/de-excel-a-tablero-seis-semanas/ contamos cómo se hace.
La segunda: pasar de usar IA para tareas simples a automatizar un flujo. Si el 60 % del sector ya la usa para redactar y resumir, el salto que marca la diferencia es el siguiente: un flujo repetitivo (clasificar solicitudes, preparar el borrador del informe mensual a partir de los datos del tablero, transcribir y organizar entrevistas) que deje de depender de que alguien tenga tiempo. Con las reglas de cuidado de datos que explicamos en /blog/datos-participantes-ia-ley-1581/. Es donde está el 11 % hoy, y donde creemos que puede estar una parte mucho mayor del sector en un año.
Una advertencia sobre comparar
Antes de sacar conclusiones alegres o tristes de estas cifras, conviene decir algo que el propio informe de 2025 señala en una nota al pie: las muestras de 2024 y 2025 no son las mismas. El estudio de 2024 tuvo 831 organizaciones de cuatro países; el de 2025, 344 organizaciones de 19 países, y no necesariamente son las mismas organizaciones en ambos años. Además, la metodología cambió: en 2024 el nivel se calculaba sobre cuatro dimensiones y en 2025 sobre seis, incluyendo la IA.
Eso significa que la mejora de 19 puntos en el promedio no se puede leer como «el sector mejoró un 19 %» en sentido estricto. Puede ser que las organizaciones que respondieron en 2025 estuvieran más digitalizadas de partida, o que los cambios en la medición expliquen parte de la diferencia. El informe lo presenta como una perspectiva sobre la evolución del ecosistema y una forma de identificar tendencias generales, y así es como conviene usarlo.
Lo que sí sostiene la comparación, y lo que coincide con lo que vemos en campo, es la forma del cambio: la comunicación avanza rápido, los datos avanzan despacio y la IA todavía está en la puerta. Para una organización que quiera saber dónde está, el camino no es compararse con el promedio del informe sino medirse a sí misma. Para eso sirve el autodiagnóstico que tenemos en /diagnostico/.
Por dónde empezar
- Dedica una hora de la última reunión del año a responder, dimensión por dimensión, dónde está tu organización: comunicación, personalización, procesos, datos, IA. Sin consultar el informe primero; después compara.
- Elige el único proceso donde en 2026 los datos van a servir para decidir, y nómbralo en el plan anual.
- Identifica un flujo repetitivo que el equipo haga a mano cada mes y que pueda automatizarse con reglas de cuidado de datos claras.
- Guarda las respuestas del punto 1 con fecha. En diciembre de 2026 vas a querer compararlas, y esa comparación sí será de la misma muestra.
Si quieres que lo miremos juntos, una conversación de 20 minutos basta.